martes, 8 de mayo de 2012

EL NIÑO YUNTERO

CARNE DE YUGO, ha nacido Más humillado que bello, Con el cuello perseguido Por el yugo para el cuello. Nace, como la herramienta, A los golpes destinado, De una tierra descontenta Y un insatisfecho arado. Entre estiércol puro y vivo De vacas, trae a la vida Un alma color de olivo Vieja ya y encallecida. Empieza a vivir, y empieza A morir de punta a punta Levantando la corteza De su madre con la yunta. Empieza a sentir, y siente La vida como una guerra Y a dar fatigosamente En los huesos de la tierra. Contar sus años no sabe, Y ya sabe que el sudor Es una corona grave De sal para el labrador. Trabaja, y mientras trabaja Masculinamente serio, Se unge de lluvia y se alhaja De carne de cementerio A fuerza de golpes, fuerte, Y a fuerza de sol, bruñido, Con una ambición de muerte Despedaza un pan reñido Cada nuevo día es Más raíz, menos criatura, Que escucha bajo sus pies La voz de la sepultura. Y como raíz se hunde En la tierra lentamente Para que la tierra inunde De paz y panes su frente. Me duele este niño hambriento Como una grandiosa espina, Y su vivir ceniciento Resuelve mi alma encina. Lo veo arar los rastrojos, Y devorar un mendrugo, Y declarar con los ojos, Que por qué es carne de yugo. Me da su arado en el pecho, Y su vida en la garganta, Y sufro viendo el barbecho Tan grande bajo su panza. ¿Quién salvará a este chiquillo Menor que un grano de avena? ¿De dónde saldrá el martillo Verdugo de esta cadena? Que salga del corazón De los hombres jornaleros, Que antes de ser hombres son Y han sido niños yunteros. Miguel Hernandez

sábado, 14 de abril de 2012

Viaxe a Munich, con os netos e familia 2012





Powered By Blogger